Lata de cerveza, infinitamente reciclable

La lata de cerveza de la que habitualmente disfrutas es 100 % reciclable, infinitamente reciclable y presenta unos altos índices de reciclaje, término este último que, no obstante, depende de tu compromiso con el medio ambiente a la hora de depositar el envase en el contenedor correspondiente (el amarillo)

Ese es un dato real. El aluminio del que están hechas las latas de cerveza que utilizamos en Arriaca posee, como metal, un valor alto, por lo que el reciclaje es superior al de otros envases y, además, se puede reutilizar en múltiples aplicaciones.

 

No es ésta una cuestión baladí. En su momento nos lanzamos a la lata como envase para nuestras cervezas -los primeros entre los microcerveceros artesanos de España- tomando muy en consideración tres aspectos: 

1. Por sus objetivas y magníficas condiciones para contener cervezas especialmente aromáticas y lupuladas, preservándolas de la presencia de oxígeno e impidiendo el contacto con la luz por su opacidad

2. Por sus facilidades logísticas: muy ligera y de gran eficiencia cúbica

3. Por sus grandes características de sostenibilidad y su ya mencionado alto índice de reciclaje

 

La primera es obvia: uno quiere que sus productos se conserven de la mejor forma posible y durante más tiempo. Y con la lata, desde luego, lo conseguimos con nuestras cervezas. Lee el porqué en este artículo: ‘La lata ya está abierta’.

La segunda, también es obvia: mejorar los aspectos logísticos también mejora la productividad.

Y la tercera, la relacionada con la sostenibilidad y el medio ambiente, no es un capricho, sino una realidad hacia la que tendemos -cada vez más-, empujados por los deseos de la sociedad y, también, por el compromiso y la imagen corporativa de las propias marcas. 

¿Por qué desde hace un tiempo nos cobran las bolsas de plástico de los súper e hipermercados? ¿Por qué, incluso, algunos de ellos se están atreviendo a sustituirlas por otras compuestas de otros materiales (como papel)? 

Sencillamente porque la concienciación por la sostenibilidad de nuestro medio entorno y por propiciar la economía circular es algo más cotidiano y generalizado en nuestras vidas. 

Y, en ese sentido, lo que se busca es el uso de materiales que sean reciclables de forma sencilla. Ese es el término a seguir: RECICLABLE.

 

Qué es reciclable y qué es reciclado

Comencemos por lo básico y conozcamos qué significan los términos reciclable y reciclado. Porque no: no es lo mismo. Aunque buenos son los dos.

Un material adquiere la propiedad de reciclable cuando, terminado su uso, puede ser aprovechado y reutilizado para producir otro objeto. Ideal, vaya. 

 

 

Un material reciclado, por su parte, es aquel que ha sido fabricado aprovechando materia prima de otro/s material/es que ya habían tenido anteriormente otro uso. Ideal, igualmente. Y en este caso, además, es muy relevante el número de veces que un material se puede reciclar; es decir, cuántas vidas tiene.

Saber diferenciar entre uno y otro puede ser una de las claves para propiciar entre la población un futuro sostenible del planeta. Es conocer, en resumen, lo que es la economía circular.

Y lo es porque nos ayudará a comprender a la hora de tomar decisiones de compra y uso. Veamos el punto siguiente. 

 

Símbolos y mensajes en los envases al hacer la compra

¿Qué hay de cierto en todos los mensajes relacionados con el medio ambiente con los que las marcas impregnan sus productos? ¿Son ciertos todos ellos? ¿Qué podemos leer entre líneas?

Seamos claros y directos: un producto o material puede ofrecer algunas ventajas frente a otro en algunos ámbitos y viceversa, pero en ocasiones no se juega limpio (nunca mejor dicho) con el término de reciclable.

Podemos decir que reciclable es una promesa de que el envase que consumes será reciclado. Pero, ¿realmente lo es en todos los productos? Porque, ojo, no todos los materiales son igual de reciclables… 

- Vidrio: proviene del sílice y, por tanto, es reciclable al 100%. Tiene algunas dificultades en ese proceso, puesto que se tiene que separar por colores, pesa bastante y, además, se rompe con facilidad. Tiene que hacer este camino muchas veces para que su huella de carbono sea baja en comparación con otros envases. 

- Latas e bebidas: puede ser de aluminio o de hojalata, con una elevada tasa de reciclaje, por, como apuntábamos antes, el valor que posee el metal. También son reciclables al 100% y se mezclan todas ellas para el reciclaje. Pesa poco y es muy resistente. La huella de carbono puede ser alta debido a la extracción del aluminio, pero una vez se llegan a tasas de reciclaje altas, desciende y se posiciona como uno de los mejores envases. 

- Tetrabrik: al ser un envase compuesto por cartón, algo de plástico y aluminio, es muy difícil de reciclar, además de los altos costes para ello. De hecho, la tasa de reciclaje es baja. 

- Plásticos o PET: su baja huella de carbono lo convierte en un material atractivo, ya que es ligero y de fácil transporte. Pero no es reciclable de forma infinita. En este proceso, además, hay que separarlo por colores, con una dificultad extra para el color negro.

Como habéis comprobado, afortunadamente, el aluminio de la lata de cerveza sí es, como decíamos al inicio de este artículo, 100 % reciclable (en otro artículo os explicaremos cómo es posible técnicamente este proceso).

Y así se indica en estos símbolos insertos en la serigrafía de nuestras latas de cerveza (de aluminio) y que podéis ver bajo estas líneas:

 

 

Ese ‘se recicla para siempre’ no es un capricho, sino que, por sus propiedades, el aluminio puede ser reciclado una y otra vez de manera infinita. 

Es decir, el aluminio que compone la lata de cerveza que te beberás mañana podría haber estado en otra lata de hace 5 años y, por descontado, podrá estar en otra de dentro de 70 años. Y esa es una propiedad maravillosa.

 

Tasas de reciclaje en España

La eficiencia del reciclaje también se mide en las tasas que un espacio concreto -ya sea un municipio, una región o un país- presenta del mismo. Cuanto más alta sea, más propiedades y etiquetas de ‘reciclable’ podrá asumir un material o materia prima.

En España es Ecoembes el ente que se ocupa de la gestión de envases, actuando como coordinador y enlace entre marcas, consumidores, elementos actores de la recogida y los propios recicladores.

Y los datos que de él se emanan (referidos al año 2017) sitúan en buenas posiciones el reciclaje que hacemos en España y con los envases de metal -como las latas- a la cabeza, con una tasa del 86,9%, según Ecoembes.

 

 

Estos datos son remitidos anualmente por las distintas organizaciones de reciclaje al Gobierno, que, a su vez, los envía a la Unión Europea para así cumplir con los requisitos que establece el llamado Plan de Acción de Economía Circular, que refleja estas tasas de reciclaje como objetivos para 2030:

• Papel y cartón: 85 %

• Metales férricos (como el acero): 80 %

• Aluminio: 60 %

• Vidrio: 75 %

• Plástico: 55 %

• Madera: 30 % 

Ateniéndonos a esos porcentajes, parece que cumplimos de sobra con las tasas europeas. No obstante, hay que tomarlo en su justa medida, ya que en España sólo medimos lo que el contenedor especializado recoge y no lo del contenedor general, así como tampoco lo que no se recoge, claro. 

Moraleja: hay mucho trabajo que hacer en este campo y tenemos que manejar datos reales para, entre todos, mejorar el reciclaje.  Porque cuanto más sepamos al respecto, mejores decisiones tomaremos en cada momento.

 

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