La lata (ya) está abierta

El debate estaba vivo desde hace unos años –no muchos, la verdad- entre la tribu craft beer en España. Se gastaron teclas, horas de debate y se generaron unos cuantos hilos en torno a quién, cuándo, cómo y en qué condiciones se abriría, literalmente, la lata entre los productores españoles de cerveza artesana

Finalmente, a principios de 2016, fuimos desde Arriaca quienes abordamos este proyecto complejo y arriesgado, apostando sin saber cómo recibiría el mercado español este producto artesano enlatado y cómo conviviría junto a las tradicionales botellas o con los barriles.


Ha pasado año y medio desde entonces y el resultado, sin duda, es altamente satisfactorio. De hecho, cabe destacar que poco a poco van viendo la luz otros proyectos de enlatado de otras microcervecerías que nos acompañarán en la tarea diaria de informar al consumidor sobre las ventajas de este envase para contener y transportar cervezas artesanas de alto perfil aromático. 

No lo podemos evitar. Como animal de costumbres que somos los humanos, cualquier leve variación de nuestro ecosistema puede resultarnos molesta. También si se trata de cerveza. Por eso los prejuicios que otrora se suscitaron en torno a la lata de cerveza artesana han sido generosos. Una parte, justificados –la composición de este sistema de envasado no siempre ha sido el idóneo por los materiales empleados-, otra por desconocimiento y otra más por la ya mencionada tendencia costumbrista y cuasi psicológica.

En Cervezas Arriaca, sin embargo, quisimos mirar al otro lado del charco, ya que, lo queramos o no, los americanos nos llevan ventaja en muchas cosas. Y, sin lugar a dudas, en cerveza artesana van unos cuantos años por delante, aunque hay que reconocer que en España estamos corriendo mucho y, creemos, bien. Y ahí están los numerosos reconocimientos que las micros españolas estamos cosechando en numerosos certámenes internacionales.

Guadalajara no es San Francisco; Madrid tampoco es New York, ni Castilla-La Mancha es California. Ni falta que hace. No podemos extrapolar la situación de un lugar a otro; cierto. Pero como dijo Jesús León, responsable de Arriaca, en la presentación de la primera lata de cerveza artesana española, creemos que “la lata será tendencia en los próximos años”. “La lata es, de manera objetiva, un recipiente excelente para contener, precisamente, cerveza artesana y no es de extrañar que esta tendencia se esté imponiendo entre las principales microcervecerías a nivel mundial”.

 

Cambio perceptivo

Acotemos ese supuesto ecosistema al que antes nos referíamos a nuestra afición cervecera. Tradicionalmente se ha concebido la lata en nuestras latitudes prácticamente como un producto para beber directamente del envase; cuyo líquido acababa adquiriendo un sabor metálico por su interacción con el recipiente; sólo apto para cervezas tipo lager o pilsner y, por extensión, como un envase de categoría y rango inferior al vidrio.

Esa percepción ha cambiado radicalmente con lo que se pensaba sobre la lata en el sector craft beer respecto a hace tan sólo 2 ó 3 años. Quizás por ese influjo yanqui que luego tomaron como propio las grandes artesanas europeas. Pero, especialmente, por algunas razones objetivas que a continuación enumeramos:

 

- La lata es opaca y, por tanto, no permite el paso de la luz, lo que supone una ventaja para la cerveza, puesto que el lúpulo, usado con profusión en la cerveza artesana, es fotosensible y la incidencia de la luz genera sabores y aromas no deseados. 

- La lata es hermética y queda sellada tras su llenado, lo que asegura la práctica ausencia de oxígeno, impidiendo la oxidación del producto. 

- Hay latas y, luego, hay latas. Y las de nueva generación se fabrican con aluminio recubierto, lo que representa una garantía para la ausencia de interacción lata-producto, permitiendo que las características originales de la cerveza se conserven durante más tiempo en mejores condiciones. Estas latas tienen dos partes: el cubo que las contiene y la tapa; y en ambos casos presentan un recubrimiento neutro que no reacciona con la cerveza. 

- Facilidades logísticas; en el almacén y en tu casa. El almacenaje, transporte y reciclado de la lata resulta, por su forma, peso y material, más sencillo. Se apila mejor y pesa menos. En el plano doméstico, que, al fin y al cabo, representa al consumidor final, la lata deja de ser un inconveniente en la nevera por su menor altura y, por tanto, mayor capacidad de situarse entre estantes o en cajones. En vertical, a poder ser. Por otro lado, el factor pack (four-pack o six-pack en nuestro caso) convierten a la lata en un producto cómodo para llevar, precisamente, empaquetado

Como ejemplo de creencia ciega en el envase, sirva el hecho de que varios de los reconocimientos nacionales e internacionales que hemos obtenido desde el lanzamiento de la lata han sido ganados por cervezas enlatadas. Y hablamos de la Medalla de oro en el Nordic Beer Challenge 2016 celebrado en Copenhague o la Medalla de plata en el Barcelona Beer Festival 2017, ambas con Arriaca Rubia en lata, y de la mejor IPA de España ABC 2016 con Arriaca IPA, también en lata.

 

La llenadora y cerradora de latas

La máquina, rotativa, con la que contamos en Cervezas Arriaca para el enlatado no es un elemento estándar y tiene unas especificaciones que no existen en el mercado. Como casi cualquier equipamiento en microcervecería, no es fácil encontrar y en gran medida hay que intervenir directamente en el diseño y puesta en marcha. El trabajo de ingeniería y el asesoramiento de expertos profesionales del sector han sido fundamentales para poner en marcha el proyecto. 

Se puede decir que se trata de una máquina confeccionada a medida para las características exactas que deseábamos para el enlatado de nuestras variedades de cerveza artesana.

Una de las dificultades más importantes es que el cerrado de la lata es una operación de alta precisión que se realiza a una velocidad de vértigo y con unos niveles de precisión altísimos.

Si seccionamos y ampliamos al microscopio los escasos 2 milímetros del reborde de la lata donde se produce el cierre, se puede apreciar cómo el particular doblado de la tapa contra la lata genera cuatro barreras físicas a la entrada o salida de aire o producto. Pero para que el cierre sea auténticamente estanco las características de los pliegues que se generan en ese pequeño espacio deben cumplir nada menos que ocho medidas de décimas de milímetro con un margen de error muy escaso.

Esto da idea de la alta tecnología que supone el control de calidad de este tipo de cerradoras y la complejidad de su mantenimiento. 

La puesta a punto, una perfecta calibración inicial y un mantenimiento exhaustivo, junto con una correcta gestión y control de entrada y salida de envases, son elementos fundamentales para que la enlatadora funcione a pleno rendimiento.

 

Convivencia armónica con la botella y el barril

Que nadie piense que se trata de demonizar a la botella. Ni mucho menos. Sigue siendo un envase excelente y seguirá siendo un pilar fundamental en la producción de nuestras variedades de cerveza artesana y en el sector craft. Además, continuará como producto referente en gran parte de la hostelería, en aquellos locales que no dispongan de grifo cervecero, ya que, hoy por hoy, aporta una mayor presencia que la lata. Aunque sea por eso de la costumbre, tiempo al tiempo.

Por supuesto, y aquí prevalece la libertad de cada uno, siempre es recomendable disfrutar de una buena cerveza en su vaso o copa correspondiente, acorde con su estilo, venga en una lata o en una botella.

¿Qué nos depara, entonces, la lata a partir de ahora en el mundo de la cerveza artesana en España? Será cuestión de tiempo el descubrirlo y si se asientan los proyectos que están en marcha y los que quedan por salir, podemos pensar que nuestro país seguirá los pasos de EEUU, cuando la cervecera Oskar Blues Brewery, cual rara avis, decidió enlatar su Pale Ale allá por el año 2002, en lo que fue la punta de lanza del movimiento can beer en aquel país donde, actualmente, más de 550 cerveceras americanas enlatan más de 2.150 cervezas distintas.

¿Moda o tendencia? El tiempo lo dirá… o más bien, ya lo está diciendo.

#YesWeCANs

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